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PROFESIONALES
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Sobre psicoterapias, malestar emocional y enfermedades psicosomáticas


Por Lic. Alberto Sánchez

"La felicidad yace en la habilidad de perdonar el pasado y disfrutar el presente. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre... pero a menudo nosotros nos quedamos mirando tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos la que ya se ha abierto para nosotros."

(Helen Keller)


Por medio de la asistencia psicológica se pueden liberar potencialidades en el consultante que posibiliten su desarrollo personal. Cuando el malestar emocional afecta a una persona y el mismo adquiere proporciones que afectan seriamente su salud mental, pueden inclusive desarrollarse enfermedades psicosomáticas.

Cualquier psicoterapia debe tender a abordar la problemática del consultante como un ser humano en su integridad biopsicosocial.

Si se trata como mencionamos de una enfermedad psicosomática o mejor dicho de trastornos psicosomáticos, se propone abordar las problemáticas del individuo con un enfoque multidisciplinario. De esta forma la asistencia de un médico especialista en aquello que padece la persona será de suma importancia. Desde luego existen diferentes abordajes psicoterapéuticos. Lo fundamental es pensar a la psicoterapia como un proceso de comunicación entre un psicoterapeuta (es decir, una persona entrenada para evaluar y generar cambios) y una persona que acude a consultarlo, que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o afectos.

Dentro de la psicoterapia existe una gran diversidad de corrientes, enfoques y conceptos teóricos aplicados al ámbito psicoterapéutico, que dan origen a otras tantas maneras de establecer este contexto de comunicación. Sin embargo, dos características que unifican a la psicoterapia son: El contacto directo y personal entre el psicoterapeuta y quien lo consulta, principalmente a través del diálogo. La calidad de relación terapéutica del contexto de comunicación, esto es, una relación de ayuda destinada a generar un cambio en quien consulta.

Freud observó que en la terapia psicoanalítica el paciente proyectaba o transfería hacia el psicoanalista parte de su vida emocional de forma que se ponen en juego sus conflictos internos y su sufrimiento emocional.

Volviendo a los trastornos psicosomáticos son estos, trastornos corporales cuya causa es psíquica. Entre los trastornos psicosomáticos clásicos se destacan cierto tipo de úlceras, asma, hipertensión, psoriasis, vitíligo, alopecia y anorexia entre otras. Todo esto ha sido estudiado y tratado fundamentalmente en el marco del psicoanálisis. En sus estudios sobre la histeria Freud mostró que un conflicto psíquico podía dar lugar a una somatización o disfunción física. Desde hace años se estudia la influencia de lo psíquico en el problema de la salud corporal en el marco de las neurociencias.

La psicoterapia sea tratando exclusivamente trastornos en el área de las emociones o asistiendo a quien padece trastornos psicosomáticos se centra en la persona más que en la enfermedad y sobre todo en su vivencia existencial. Esto correspondería a todo lo concerniente a vivir en el aquí y ahora.

Carl Rogers, siguiendo su tendencia a mantenerse en contacto con la realidad, más que abordar la instancia de las fantasías inconcientes, tal como lo haría el psicoanálisis, insiste en que no vivimos en el pasado ni en el futuro; el primero se ha ido y el último ni siquiera existe. Sin embargo, esto no significa que no debamos aprender de nuestro pasado, ni que no debamos planificar o ni siquiera soñar despiertos con el futuro. Simplemente, debemos reconocer estas cosas por lo que son: memorias y sueños, los cuales estamos experimentando ahora, en el presente.

Otro concepto más propio de la psicoterapia es la apertura a la experiencia. Se trata de la percepción precisa de las experiencias propias en el mundo, incluyendo los propios sentimientos. También comprende la capacidad de aceptar la realidad, otra vez incluyendo los propios sentimientos. Estos son una parte importante de la apertura puesto que junto con las emociones son el motor de nuestra toma de decisiones.

Si uno no puede abrirse a sus propios sentimientos, no podrá abrirse al profundo conocimiento de si mismo. En mi calidad de psicoterapeuta dedicado a la consulta, orientación y tratamiento centrados en el presente del consultante, trabajo en base a un encuadre terapéutico que prioriza ante todo los valores más humanos de la persona. Con una modalidad “cara a cara” la dirección del tratamiento que propongo esta orientada a la resolución de problemas, la superación de crisis y el crecimiento personal. Es el objetivo de esta ayuda profesional, que puedan salir a la luz los recursos propios con los que cuenta quien recurre a la misma de forma que las crisis atravesadas, sea cual sea su origen sean una posibilidad de crecimiento y un paso mas hacia la sanidad y la libertad.

La finalidad de los encuentros consiste en lograr la plenitud de la persona para que pueda afrontar aquello que le toca vivir siendo plenamente uno mismo en armonía consigo mismo, con los demás y con las distintas circunstancias de su vida. Con una trayectoria de 14 años en tratamientos individuales, de pareja y familia, y recibido en la Facultad de Psicología de la U.B.A. conduje tratamientos de niños, adolescentes, adultos y tercera edad, en problemáticas de diversos órdenes en el ámbito de la salud mental. Gracias a estos años de trabajo he delineado una visión de la psicoterapia que llamo “En Tiempo Presente”. En ella busco humanizar la atención, de forma que el vínculo profesional no eclipse la cuestión de que uno no trabaja solo con estructuras clínicas (neurosis, psicosis, perversión), ni solo con síntomas, sino con personas que padecen. No es necesariamente perjudicial que la persona descubra en su terapeuta preocupación, interés ó alegría cuando la misma supera inhibiciones, angustias ó algún otro síntoma. No se trata simplemente de una terapia focalizada al estilo de la que cubren en su cartilla las obras sociales. En 30 sesiones de media hora deben resolverse conflictos que llevaron años en formarse. Al centrarnos en el hoy, pero pensándolo como un eje que vincula nuestro pasado con el futuro que vamos construyendo, y  esto a su vez vinculado a ese otro eje que es la unidad de la persona en cuerpo, mente y espíritu, va recorriéndose un proceso liberador. A modo de ejes cartesianos que se cruzan y en su cruce convergen con este aquí, ahora y con este dolor que lleva a la persona a buscar ayuda profesional, se va logrando una verdadera mejora emocional que permite el restablecimiento de una verdadera salud mental.


Lic. Alberto Sánchez
Psicoterapeuta
M.P.: 23.651
Asistencia Psicológica
Desarrollo Personal

Enfermedades Psicosomáticas

 

 

 
 
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